
EStoy pasando unos días de sol espléndido y picante, verde y aire puro, increíbles, dias de campo, de comilonas al aire libre, de mar y viento seco.
Es fascinante estar en un lugar donde no es mi idioma natal.
Lo bueno es que, no es por eso, que me comunico menos.
En relación a la etnias, es sorprendente, como me encuentran diferente, mi pelo es negro, mis rasgos amerindios, la gente aquí me encuentra guapa y exótica.
Yo los encuentro colorados por el sol y blanquitos, sus ojos azulados tan claros me sorprenden, se pierden en una profundidad infinita. No los veo extraños.
Aprecio mucho poder viajar y darme cuenta que aqui, en la Quiaca y sea donde sea, somos personas, que nos gusta la musica, compartir buenos momentos, bailar, que sufrimos por nuestros seres queridos, que queremos la felicidad nuestra y la de los que nos rodean.
Hay personas que sufren mucho, mucho. Por obstinadas, por orgullo, por no sentirse capaz de asumir los retos que la vida nos juega, por no aceptar la realidad que nos puede tocar.
Hay dos caminos, aceptar.que no es resignarse. Aceptar dignamente y ver las cosas desde lo positivo que puedan tener. Salir adelante.
O caer en un pozo. no poder asumir la vida misma. Aquí y en la Quiaca
No lo encuentro diferente a este lugar. No lo es.
La gente que vive en un sitio y desconoce otros, piensa que aquello que no conoce, es la felicidad, es ahí donde se es mas felíz, "se vive mejor".
Y hay que saber que no es el lugar, el que da la felicidad, sino la fuerza interior de las personas. Aquí y en la Quiaca.