jueves, 12 de noviembre de 2015
Por qué, por qué, por qué
Desde que me enteré del accidente, no paré de decirme no, no puede ser, no, no y no.
No puede ser verdad.
Horas, días, meses, repitiéndome lo mismo mientras, las imágenes de los sucesos, de imaginar lo que pasó, se me repiten día y noche, al acostarme, al levantarme, al desvelarme en mitad de la noche.
Por qué, por qué, por qué ahora, por qué vos, por qué a nosotros, por qué esto, por qué tanto dolor, por qué mi amor no estás acá conmigo, que mierda, mierda, mierda y mierda.
La gente siente que el tiempo pasó y que ya uno debe estar mejor...
Estoy igual que el primer día que no estuviste.
Manejo mejor las lágrimas, el maquillaje, la desesperación, cuando me preguntan como estás, encontré una respuesta para no responder sin hacer sentir mal a la otra persona, que hace la pregunta con la mejor intención... se me nota en el enojo, no lo puedo evitar... sobretodo con los mas queridos, con los que me sostienen, ellos, mis padres leen mi sufrimiento, mi tristeza y no hay máscaras que valgan.
Espero la soledad para hablarte, para llorarnos, para buscarte,
sí... te sigo buscando, incansablemente, sigo pensando que esto no puede ser verdad, que tiene que ser una pesadilla y que me voy a despertar... pero cada mañana, tu vacío sigue ahí.
Mejor de qué puedo estar?
Mi amor, mi compañero, mi mitad se murió, en un estúpido accidente, sin mas, no hay posibilidad, no hay una chance de nada. No está más.
Sigo, estoy, siento haberme muerto con él.
Hago esfuerzos imposibles por sonreír, cuando juego con mis hijas, porque están ahí, porque esperan de mi, porque me miran como diciendo, estamos acá, ustedes nos trajeron, dónde está papá?, soy todo lo que les queda y acaban de llegar a este mundo, ¿qué puedo hacer?, ¿cómo dejarse caer?
Encuentro en los ojos de ellas, en su alegría, en sus ganas de aprender y de quererme, sólo ahí encuentro un refugio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario