Era transparente, locuaz, segura, sincera, inocente, inocente de pura, un almita buena y divertida, no medía mis risas, a veces me siento un perro viejo, renegada, gritona, dando vueltas a la cabeza, a las mismas realidades, intentando defenderme de ellas, buscándole una vuelta...
Recuerdo en la casa rodante, arriba en la montaña en la que vivíamos, el sonido de la pava en el fuego... silbando... y yo pensando en que era el silbido de lobos que tenian hambre fuera... pero duraba un instante, no tenía mas miedos, miedo a nada.
Mas adulto te haces mas miedos tienes, que no irá bien, a que te haces adulto y los adultos se hacen re adultos, pasas horas retorciendo las ideas, soñando finales felices.
Que felíz en Jacobacci, que infancia felíz, que buenos recuerdos!
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