miércoles, 2 de diciembre de 2015
Te siento, te busco, te pienso
Estos días particularmente, racionalmente me cuesta creer, mucho me cuesta.
Sin embargo cuando te pienso demasiado y que estoy al borde de derrumbarme aún delante de las niñas porque ya no puedo más, porque tengo la garganta cerrada, trabada de dolor y el vacío se vuelve insoportable, me pasan cosas, como sentir un aire frío pero no helado, una corriente de aire dentro de la casa, o se reinicia el ordenador sólo, o se enciende un juguete electrónico sin que haya nadie cerca y se pone a cantar, o Puce 1, así porque sí, me diga papá vino a la casita de mamá.
A veces, veo sombras que se convierten en tridimensionales en animales raros, o personajes extraños, o tu cara, cuando estoy desvaneciendo de cansancio y no logro dormirme del todo. Sueño con vos, sueño con días normales como si nunca te hubieras ido, veo luces brillantes como flashes, a veces siento una suave caricia en el pelo, una sensación de presencia cuando más te necesito, sonrisas de Puce 2 sin que haya nadie delante, tu perfume sin que haya nada, ni nadie, que lo lleve.
No sé... pienso muchas cosas, pienso que me estoy volviendo loca buscándote, que mi mente ya no sabe que inventarse para convencerme, para conformarme, para sentirte cerca de alguna manera, para volver a tenerte en este mundo, te extraño, te extraño, extraño tu risa, tu mirada, tus ideas, tus sueños, que vayamos de la mano, tus manos, tus besos cotidianos, todo extraño, nuestra vida, nuestra complicidad, sos mi mitad, soy tu mitad, en medio de la madrugada, en el sol de la tarde, me duele que no estés y a nuestras hijas.
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